La semana pasada tuve la oportunidad de asistir en Guadalajara a un Congreso Nacional donde la UAH, IDADFE y el Imserso: Proyecto I+D+I colaboraban como entidades. En él se pusieron sobre la mesa los retos pendientes de la sociedad en cuestiones de edad y sexo.
En la última sesión se trabajó en grupos, sintetizando las ideas que fuimos recogiendo para así concluir con posibles soluciones o propuestas de mejora. Posteriormente fuimos exponiendo a través de un portavoz nuestras ideas. Finalmente, la moderadora inició un debate con los temas que fueron surgiendo a lo largo de las exposiciones. Entre ellos, se habló de la incomodidad general que observamos en la sociedad. Esta incomodidad no incide meramente en cómo estén dispuestas las leyes, sino que parece ser un problema social, parece ser un conflicto de valores, como un niño que entra en la etapa adolescente. Es posible que el adolescente sienta cierta vacilación e indecisiones, que requiera un cambio y necesite estabilidad y respuestas a sus dilemas para poco a poco alcanzar la etapa adulta.
Nuestra sociedad se ha ido desarrollando en base a los cambios que se han ido produciendo en ella y, llegados a este trance, quizá lo que necesite es otro cambio más. Como un adolescente. Un cambio progresivo en nuestra forma de ver las cosas como sociedad. Vivir en ella requiere contar con ciertas habilidades sociales que hemos de ir adquiriendo. Habilidades que posiblemente se irán constituyendo en relación a unos principios o valores y a las experiencias vividas.
En el debate expuse mi reflexión sobre este tema haciendo referencia a los valores, me centré en uno en especial; el respeto. Creo que es algo que debería respirarse allá donde vayamos. Posiblemente hiciese más fácil la convivencia de puntos de vista heterogéneos, ya que es muy difícil que todo el mundo piense igual. En la mayoría de cuestiones habrá dualidad o pluralidad de opiniones.
No todos contamos con la misma experiencia y manera de interpretar el mundo que nos rodea. Pero sí con la opción de cultivar ciertos valores y llevarlos a una tierra tan fértil como puede ser la sociedad en la que nos encontramos.
Gracias a la labor de Mina de Archila como moderadora, ensanchamos este pequeño debate para sembrar junto al respeto otros valores como la honestidad, la veracidad, la igualdad, la libertad… como valores universales.
Quizá no sepamos muy bien qué hacer para que broten y dejen de ser universales en la teoría para pasar a serlo en la práctica. Un reto difícil.
Pero sí podemos reflexionar sobre ellos, y si lo hacemos, se les estará dando la oportunidad de florecer.
Para terminar, adjunto un pequeño cuento de Gabriel García Márquez. Una invitación a la reflexión.
Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas. Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención. De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba.
Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo:
"Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie".
Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente. "Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo".
Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes.
Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño.
Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz? De esta manera, el padre preguntó con asombro a su hijo:
"Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?"
“Papá, - respondió el niño- yo no sabía como era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que le di la vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Cuando
conseguí arreglar al hombre, le di la vuelta a la hoja y vi que había arreglado al mundo".
(Gabriel García Márquez)
5 comentarios:
Hola
Aún no he visto el vídeo, pero sí el resto.
Y es muy interesante lo que planteas y se planteó en la jornada que mencionas. Uno de los temas que espero que tengamos tiempo para discutir (el tiempo se nos viene encima ;) tiene mucho que ver con lo que planteas en este post. Lo que no tengo muy claro es si para adaptarnos al mundo complejo en el que vivimos, es suficiente con trabajar habilidades sin más, o si se trata de algo más complejo. Y si son habilidades, ¿de qué tipo?
Son cuestiones que trabajaremos.
Un saludo
Alejandro
Hola Mirian:
Autonomia, creatividad, luz, sensibilidad..Todo eso me inspira tu blog,
Me encantan tus inquietudes y tu proceso de eclosión en este espacio tan particular y bello que te has creado.
Me ha encantado el video.
Es precioso, y desde luego dice una verdad enorme, cambiar el mundo está en nuestras manos.
Gracias por compartilo con nosotros Miriam :)
Hola Miriam!
Hace un par de días vi tu nueva entrada en tu blog pero por falta de tiempo como tu bien sabes no me dio tiempo a ver el video. Ya lo he visto, y me he quedado sin palabras, es genial; el mundo puede estar lleno de injusticias, pero está en nuestra mano el conseguir que eso cambie. Debemos transmitir siempre a los demás una serie de valores, y para eso hay que "plantarlos" y "cultivarlos" poco a poco, para dar lugar a una sociedad basada en el respeto.
Muchas veces no nos damos cuenta de la importancia que tiene esto, pero nosotros como futuros psicopedagogos y ya maestros está en nuestras manos intentar cultivar en las aulas estos valores, ya que son las raíces de las vidas de los niños.
He de decirte que el video es estupendo y me trasmite la misma seguridad y paz que me trasmites tú. Eres una estupenda persona.
Sigue compartiendo con los demás tus reflexiones en este blog, porque haces que los demás aprendan de ti y tus conocimientos.
Enhorabuena Miri.
Hola!!!!
En primer lugar, muchísimas gracias Alejandro, Carmen, Belén y Patricia por vuestros comentarios.
Gracias a ellos se puede seguir reflexionando y el post no queda “vacío” :)
Buena pregunta la que planteas, Alejandro, no creo que las habilidades sociales sean sencillas o simples, supongo que estarán muy relacionadas con la personalidad de cada persona, con sus vivencias, su manera de interpretar el mundo y, en consecuencia, con la manera de actuar en él. Creo que las habilidades sociales están bastante relacionadas con la conducta, con cómo interpretamos y cómo nos comunicamos, algo que se irá construyendo a partir de la influencia de factores internos y externos, asimilación y acomodación… Supongo que si tuviésemos que trabajar en ello, no se trataría de un trabajo sencillo…
Carmen: Me agrada enormemente que mi blog te inspire todo lo que dices, me encanta. Sabes que estás invitada a pasarte cuando quieras por este rinconcito ;) Muchas gracias!!
Belen: Me alegra que te haya gustado el vídeo, a mí, como digo en el post, me encantó en cuanto lo vi y me parecía una buena idea adjuntarlo en esta entrada. Muchas gracias por tu comentario :)
Patri: No te preocupes por la falta de tiempo, me ha gustado mucho tu comentario ;)
Me alegra que te haya hecho pensar lo que planteo en el post, para que “florezcan” ciertos valores, hay que “sembrarlos”.
No había descubierto la idea de paz y seguridad que transmite el vídeo, me gusta. Muchas gracias por todo lo que dices en tu comentario.
Mis reflexiones van creciendo en la medida en que surgen preguntas, ideas, inquietudes… y gracias a todos vuestros comentarios, las preguntas aumentan, por lo tanto, las reflexiones también…
Así que… soy yo quien os tiene que dar las gracias por hacer posible estas reflexiones!! (por cierto… sería un buen tema para desarrollar en el blog, jeje…)
Saludos.
Miriam
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