Miriam.
¿Elegiste tú el nombre? No, yo no lo elegí, la elección fue de mis padres.
¿Qué otras cosas crees que elegían tus padres en aquel momento? Todo. Siendo bebé, no estaba preparada para elegir. Ellos me daban la comida que mejor creían, me ponían la ropa que ellos compraban, los juguetes que ellos también elegían, si me dejaban en la cuna o me metían en la cama, si me abrigaban más o menos… elegían todo.
¿Cuándo crees que comienzas a elegir algo? Pues… por ejemplo, recuerdo cuando le dije a mi madre que me enseñase a leer, antes de ir al colegio. Elegí yo que quería leer, no lo eligió nadie por mí.
También recuerdo cuando dije que quería tocar el piano, lo elegí yo, no lo eligieron por mí. Pero todo lo demás seguía quedando en mano de mis padres. No cambiaba demasiado la situación. Simplemente les podía expresar algunas ideas, pero eran ellos quienes evaluaban y decidían si se llevaban a cabo o no y cómo.
Cuando empezaste a ir al colegio, ¿elegiste ir al colegio? No, eso no lo elegí yo, y tampoco sé si lo eligieron mis padres… Sí eligieron el colegio. El centro donde iba a estudiar. Un colegio público en el mismo barrio donde me he criado, a dos manzanas del piso en el que entonces vivía.
Mientras cursabas Secundaria ¿elegías las mismas cosas que cuando cursabas párvulos? No, claro que no. En este momento la balanza de elección va cogiendo peso en mi lado, pero creo que no queda equilibrada. Comienzo a elegir la ropa, qué comidas me gustan más o menos, si me duermo a una hora u otra… Pero todo pasa por el “visto bueno” de mis padres. Obviamente, es un momento difícil, porque es una edad en la que padres e hijos parecen no entenderse… Un tira y afloja continuo.
Hoy por hoy, ¿Cómo se encuentra esa balanza de elección? ¿Valdría equilibrada como respuesta? No en el sentido que las decisiones se tomen al 50%. Mi sensación de equilibrio viene por compensar mis decisiones con sus consejos.
No obstante, no siempre puedo elegir lo que quiera, mi decisión podrá verse delimitada por agentes externos... Por ejemplo; dependiendo de la nota de selectividad que se obtenga, se tendrá acceso a unas carreras u otras. Si mi nota es baja, no podré elegir una carrera que, por mucho que me guste y quiera, exija una nota de corte alta. Otro ejemplo; si quiero ir en autobús a algún sitio, no puedo cogerlo cuando quiera, tendré que elegir el horario que mejor se adapte a mis necesidades.
Estas realidades externas, que forman parte de la sociedad en que vivimos, nos "condicionan” en ciertas situaciones. Harán que en cierto modo sintamos que limitan nuestra libertad de elección pero, no obstante, nos plantearán nuevos escenarios en los que tendremos que adoptar una postura u otra, tomar una decisión.
¿Acaso no es interesante, a la par de complejo, cómo va sucediéndose esa autonomía a lo largo de nuestro desarrollo?
1 comentarios:
Hola
Aún no te había comentado este post.
Me encanta.
Si echas un vistazo a mi blog, verás que hay muchos post disparatados en forma de diálogos chocantes (ja... son mis favoritos).
El tema de la autonomía es fundamental en el Desarrollo. El progresivo proceso de "individualización", va a ser un leit motiv de la asignatura.
Si podemos, además, podríamos añadir algunas distinciones procesuales al tema de las decisiones, algo muy importante en la adolescencia.
Por cierto,buena selección de fotos, forma y contenido están muy bien integrados. Este año, no eres la única, estáis haciendo unos blogs muy originales. No sé si hay más plantillas o si es que sabéis más que otros de otros años. En todo caso, genial.
Un saludo, este tema continuará..
Alejandro
Publicar un comentario