martes, 26 de abril de 2011

(Auto) Evalúa-TE (tú a ti)

  • Y ahora, es recomendable que hagamos una autoevaluación
  • ¿Una autoevaluación?
  • Sí, una evaluación de tu propio proceso de aprendizaje
  • Ahhhhh! Sí… claro. Ya entiendo… Pues creo que tengo un 8
  • Bueno, sí… pero una autoevaluación debe comprender aspectos más cualitativos, no consiste en poner(se) una calificación
  • Aha… Bueno, entonces… vista de manera cualitativa es… Notable.

Considero la evaluación un punto clave para poder mejorar la calidad. La calidad del proceso, de la educación, del aprendizaje, de la metodología, de la enseñanza, de los materiales…
Si digo que tengo un 8 (notable) no estoy diciendo nada = Cero 0 (Suspenso). Nada que contribuya a mejorar, que ayude a reflexionar y plantearse muchos de los principios y objetivos que establecemos, ya no generales, sino propios.
Por momentos me pregunto (y más cuando veo el final de las asignaturas): ¿Pero ni con nosotros mismos somos flexibles? ¿Creemos dar/recibir clases desde una perspectiva curricular abierta y en nuestra propia evaluación nos delimitamos con ítems y números? Como docente; ¿Sabemos qué necesidades tienen nuestros alumnos, les conocemos, les hemos preguntado? Y como alumna; ¿Siento que mis profesores conocen mis inquietudes, mi progreso…? Si no hemos hecho esto… Si no conocemos cuáles son y cómo se desarrollan los procesos de aprendizaje… ¿cómo va a acomodarse la asignatura al alumnado? En todo caso, el alumnado verá cómo se acomoda a la asignatura… Todo esto, obviamente deberá estar contextualizado y, en base a ello, se desarrollará el proceso. Pero... viéndolo así, podríamos también incidir en esta "contextualización", no?

Como alumna y docente me abruma ver que personas (alumnos, profesores...) a las que se les pide una autoevaluación y lo que hacen es establecerse unos ítems y ponerse un número al lado, y luego; la media. Esa es la nota (su autoevaluación). ¿¡¡Pero qué has sentido!!? ¿Dónde queda toooooooda tu trayectoria, tu paso por la asignatura, tus dificultades, tus logros, cómo solventaste los problemas a los que te tuviste que enfrentar, las cosas que despertaron interés, lo que de verdad aprendiste, cómo pensabas al principio y cómo piensas ahora, qué hiciste o dejaste de hacer…? Muchas veces nos quejamos de ser “un número más” y cuando, indirectamente nos preguntan “¿Quién eres?” (Ofreciendo así la verdadera oportunidad de viajar hacia ti mismo, conocerte y definirte) Resulta que pronunciamos la reflexión de ser un número.

Pregunto (y auto-pregunto), si tuvieses que pasar de nuevo por lo mismo, ¿harías lo mismo? ¿Qué diferencia hay del antes al ahora? ¿Has notado algún cambio, cuál, cómo se ha ido produciendo, qué cosas lo han desencadenado/frenado/acelerado…? ¿QUÉ HAS APRENDIDO? ¿Te ha sido útil, no, tal vez? (¿Qué has aprendido de ti mism@?) ¡¡Despréndete del nivel cognitivo!!¿Cuáles eran tus pretensiones iniciales, han cambiado, por qué, cómo las has atendido? Pregúntate, exprésate y diseña tu propia reflexión, estableciendo así una autocrítica CONSTRUCTIVA que sirva para mejorar-TE y conocer-TE los procesos de enseñanza-aprendizaje con los que continuamente trabajamos y no podemos terminar de entender sin la otra parte: un juicio (personal) que complete su significado. Es esencial para aproximarnos a estos procesos. Procesos que si no conocemos, difícilmente van a confluir en una auténtica “calidad educativa”

Entiendo así la auto-evaluación. Que no resulte positiva, o tan positiva como esperábamos, no creo que sea malo. Ni siquiera significa inexorablemente que se vaya a suspender… (Para alivio de muchos) Significará que no hemos llegado a cumplir las metas que nos propusimos, (¿eran las mismas que se me pedían?) significará que no era lo que esperábamos y nuestro esfuerzo mermó (¿por qué?), podrá significar que… un sinfín de razones: tantas como personas y experiencias.

Habrá tantos significados como interpretaciones se les quieran dar. Quizá no resulte una autoevaluación con balance positivo, pero será útil. Lo será para poder mejorar, conocer, saber en qué hemos fallado y qué hemos logrado, por qué… y (auto)aprender a (auto)utilizar el proceso por el que hemos pasado. No existen autoevaluaciones malas ni buenas (como las calificaciones), las hay más o menos descriptivas.
Lo malo es asignarse un número y no conocerse a sí mismo.

2 comentarios:

Arantxita dijo...

Deberías darme un curso sobre cómo decorar blogs.
Soy Arantxa, espero (supongo) que te acuerdes de mi. Aqui tienes mi blog, nuevo la verdad. No me acuerdo del antiguo.

Espero que todo te valla muy bien ;)

Míriam dijo...

Hola Arantxa!

Muchas gracias por tu visita virtual y dejar un comentario en este espacio :)
Claro que me acuerdo de ti! Espero que te vaya todo genial, seguro que sí!
Recuerdos de Carmen (mi compañera de clase), a ver si volvemos a coincidir!

Saludos y seguimos en contacto ^^

Publicar un comentario