jueves, 11 de febrero de 2010

micro-MACRO mundo de mi yo

(Escrito: 7-02-2010)

Vaya lecturas con las que mi razón ha pugnado este fin de semana… :)

Menos mal que mi mente estaba en sobre aviso ("prepara la mochila con municiones suficientes que tienes que hacer un viaje, y quizá sea largo…")

He de reconocer que las había leído “a vista de pájaro”, y he de reconocer también que ese vistazo no me sirvió de nada para comprender la esencia del texto, y menos si tenía en cuenta los títulos que iban apareciendo… jajaja… Qué locura…

Me ha resultado curioso cómo a primera vista no encontraba sentido a ningún epígrafe y una vez leído el texto que lo desarrollaba era capaz de darle significado, no sólo por lo que se podía obtener de la lectura, sino también porque viajaban frases similares por mi mente, y si esto sucedía, era porque algo de lo que había leído había hecho funcionar no sé qué cosa en mi cabeza.

Tratar de ser consciente al construir cierto significado en un momento puntual o ser consciente de que estás entendiendo y comprendiendo lo que lees, puede ser algo relativamente “sencillo” de hacer. Pero lo que pasa realmente a nivel microscópico… eso no lo podemos hacer consciente!

Al finalizar la lectura esta escena se reprodujo en mi cabeza:




Paciente: Doctor, tengo un problema. Estoy seguro de ser víctima de un problema de entendimiento.

Doctor: De qué problema me habla.

P: Mi yo no me entiende

D: Ahora mismo somos dos los que no le entendemos

P: Está bien, sumemos… supongamos que somos… 4 los que no me entienden

D: ¿Por qué cuatro?

P: ¿Usted cuando se pregunta siempre obtiene una respuesta? ¿Cuántas posibles soluciones puede dar ante una situación? ¿Cuántos puntos de vista es capaz de adoptar?

D: Pues…

P: No me conteste; más de uno!! Suficiente para contar con al menos dos, y otros dos míos, por supuesto, suman cuatro. Cuatro “yos” pensantes que no me entienden…

D: ¿y cómo pretende que solucionemos esto?

P: No lo sé, por eso he venido…

D: ahora el problema lo tengo yo… (¿Yo?)

P: ¿Está seguro?

D: Usted me cuenta que no se entiende, me hace ver que yo tampoco le entiendo, y que otro yo que sigo siendo yo mismo, tampoco… No sólo eso, sino que tanto usted como su… “usted” tampoco se entienden. Creo que el problema es más de comunicación que de entendimiento.

P: En absoluto!! Me ha entendido perfectamente, no puede ser fallo de comunicación, Ahora el fallo lo está viviendo usted también.

D: Paciente, tengo un problema. Creo que yo también estoy siendo víctima de un problema de entendimiento.

 Doctor y paciente: (…)


P: Quizá sea producto de un pensamiento complejo.

D: Parece como si miles de átomos chocasen continuamente en mi cabeza, descontroladamente… Mi yo interno le pregunta a mi yo externo, ¿pero desde cuándo se ve algo así? Creo que la percepción me está jugando una mala pasada…

P: Gracias doctor.

D: ¿Gracias por qué?

P: Porque creo haber encontrado la solución a mi problema. No es cosa mía que no me entienda yo, ni de nadie…. Es cosa de los átomos, micro-partículas impersonales son las que dan vida a mi problema personal… no las puedo controlar, ni siquiera sé si se mueven bajo conciencia… Se acabaron las preocupaciones, ya ha tomado mi yo demasiadas decisiones. Que tenga un buen día señor.

D: … se acabaron…. las preocupaciones???? … Un buen día? … Un momento, ¿Qué significa tener un buen día?




Mi yo “interior” en ocasiones se encapricha por ver a mi cabeza pululando en este tipo de apuros… Aturdida.

(Un momento, un revisor viene a pedirnos el billete de “doble supervivencia”)
...

Dice que no hay problema, que compartimos asiento bajo el principio de dispersión… en fin…


“Esperamos que disfrute del viaje y los asientos sean de su comodidad, se les recuerda a los pasajeros que guarden silencio en tiempo de parada… Que deleiten de un agradable y buen viaje…”

(…)

Nuestras reflexiones pueden zafarse caprichosamente de nosotros, para cuestionarnos sobre nosotros mismos… llegaremos (o no) a la conclusión de que somos un ser de materia perecedera, materia que se traslada a lo largo del tiempo titilando por el espacio.

Pero… ¿y de manera inversa?... nuestro ser de materia perecedera no puede pensar así (ni de ninguna manera) sobre nuestras reflexiones.

Pero... yendo más allá…. nuestras reflexiones, pueden llegar a ser tan complejas que llegan a cuestionarse a si mismas, y llegar a la conclusión (o no) de que no pueden desprenderse de esa materia sobre la que piensan… No pueden vivir sin ella, ni viceversa…

No sé si sería justo decir que “yo pienso así” porque le estaría quitando protagonismo a la perceptibilidad de mi conciencia… Pero tanto ella como yo "sabemos" que somos indisolubles…



1 comentarios:

Alejandro dijo...

Parece mentira que no comentara este post, con lo bueno que era. Pues lo hago ahora. Es lo bueno de los blogs, sus posts permanecen aunque pase el tiempo.

Cogiste muy bien el estilo dialéctico de Douglas Hofstadter, hay temas que es mejor expresarlos con un diálogo. Y sobre todo un tema tan complejo como el tratado, los diferentes niveles a partir de los cuales emerge la conciencia. La palabra importante es emerge, porque implica que la conciencia es una estructura que va más allá de los componentes que la hacen posible. Es una estructura diferente, no reducible a los niveles inferiores (biológicos, químicos, físicos), podríamos discutir qué ocurre con los superiores ;)

Bueno, Míriam, fue un post muy bueno.

Un saludo

Alejandro

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